martes, 20 de octubre de 2009

LIZA LI

En algunas ocasiones alegaciones de conspiración particulares resultan fácilmente verificables, como en el encubrimiento intentado del gobierno francés luego de las acusaciones de Émile Zola en el caso Dreyfus, o en los esfuerzos de la policía secreta del Zar para fomentar el antisemitismo presentando Los protocolos de los sabios de Sión como texto auténtico.

Algunos argumentan que la realidad de tales conspiraciones debe advertir sobre cualquier desestimación casual de la teoría conspirativa. Muchos autores y casas editoriales que publican sobre "teoría conspirativa", como Robert Anton Wilson y Disinfo, usan conspiraciones verificadas como evidencia de lo que puede lograr una trama secreta. Con ello buscan responder a la aseveración de que las conspiraciones no existen o que cualquier teoría conspirativa es necesariamente falsa.


Un número de conspiraciones ciertas o posiblemente ciertas se citan siguiendo esas líneas; la mafia, el complot contra Franklin D. Roosevelt en 1933, el programa MKULTRA para el control de la mente, varias participaciones de la CIA en golpes de estado, la operación Northwoods, el testimonio en 1991 de Nayirah ante el congreso de EEUU para conseguir apoyo del público estadounidense para lanzar la Guerra del Golfo, el estudio Tuskegee de sífilis no tratada en el varón negro, la conspiración del tranvía de General Motors, el complot del Servicio Secreto Británico para desestabilizar al primer ministro Harold Wilson y el debate de conocimiento previo sobre Pearl Harbor, entre otros.









A menudo se articula que la no existencia de conspiración alguna se muestra con la falta de filtraciones o delatores. Dado el éxito del gobierno británico en hacer que miles de personas mantuvieran el ULTRA en secreto (y así asegurar que no se pudiera publicar ninguna historia confiable de la Segunda Guerra Mundial hasta la década de 1970), es obvio que esto no es necesariamente un indicador confiable. Tampoco hubo ninguna o casi ninguna filtración en conspiraciones tales como el Holocausto o la Guerra Sucia en la Argentina.


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